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Nombre
Año de fabricación
Nombre de la empresa

José Bonesi IV

Nombre de la empresa: Otras compañías

Año de fabricación: 1939

Los Bonesi navegaban la carrera entre el puerto de Campana y el Río Carabelas dese hacía algunos años con unas canoas isleñas, acondicionadas para pasajeros, en los años 30.


En 1939 encargaron una lancha de pasajeros al astillero "El Austríaco" de Ivanovich, de Tigre.


Allí les construyeron un casco de 13.95 mts de eslora, 3,05 mts de manga y 1,20 mts de puntal, totalmente de madera.


Lo equiparon con un motor Otto Deutz de 6 cilindros, gasolero de 90 Hp.


Lo pintaron de la siguiente forma: Toldilla azul, casco blanco y fondo color cobre, lo botaron el 21 de diciembre de 1939 bautizado como José Bonesi IV.


Navegaron la carrera al Carabelas, zarpaban desde el puerto de Campana después del mediodía, recorrían el río Paraná, Canal Campana, río Carabelas "arriba" hasta el almacén de Giusto, recreo "La Primavera".


Desde allí bajaban por el río Carabelas hasta el cuartel de policía, en dónde pasaban la noche para regresar a la madrugada siguiente en sentido contrario al puerto de Campana.


Con los años los hijos de Bonesi se hicieron cargo del servicio.


En 1949 aproximadamente le vendieron la carrera a los hnos Blasco.


La lancha quedó en un astillero de Campana, ("del mamerto" que le decían) en seco varios años, sin motor.


En 1952 aproximadamente, Ricardo Ravazzani la compró, la acondicionó como lancha carnicera y le colocó un motor GM Gray 6-71.


Navegaba por los ríos del delta Campanense y llegaba hasta el río Uruguay, frente a las costas de Nueva Palmira, (del lado Argentino).


Zarpaba del puerto de Campana, navegaba el canal Campana, Carabelas "Abajo" Canal Alem hasta el Guazú, Guazú hasta el Carabelitas, en dónde estaba la Prefectura, bajaba hasta la entraba al Ceibo, todo el Ceibo hasta el Sauce y llegaba al desaguadero del Sauce, en el río Uruguay, frente a las costas de Nueva Palmira, del lado Argentino.


Salía un día por semana solamente ya que compartía el reparto con la lancha Nayco y luego con la Delta VIII, que eran de su cuñado, Pepe Carrara, que lo navegaba dos días en la semana.


A partir de junio de 1958, Pepe dejó y Ravazzani lo recorría los tres días de la semana.


Con el correr de los años, también vendió productos de almacén.


En unas de las restauraciones barnizó el casco, candeleros, bordas y castilletes de la lancha y el fondo lo pintó de color rojo con la línea de flotación blanca, la toldilla siempre azul.


En los años 80 le vendió la lancha a José Viani, que también era almacenero.


Cargaba mercadería y zarpaba del puerto de Campana, navegaba por el canal Alem, A° Las Piedras, río Carabelas, Canal 5, A° Pacífico, A° Las Viudas, Canal Gob De La Serna, Canal 4, Paraná Miní, Paraná Guazú y canal Alem, volvía al Guazú y de allí iba a su casa.


Navegaba en la semana en el reparto y los fines de semana hacía el cruce desde el puerto de Campana al Club de pesca que estaba sobre el río Paraná, hacía viajes con los clubes de futbol de la isla, bailes, excursiones, paseos y todo evento isleño que lo necesitara.


Con los años navegó también en recorrido escolar por la zona de Campana.


En el 2013, ya sin trabajo, le vendió la lancha a la familia Rodríguez, de Tigre, que tienen astillero frente al Puerto de Frutos, en el río Luján.


La lancha quedó un largo tiempo en seco, dónde fue restaurada completamente y se le hicieron algunas reformas.


Cambiaron el sistema tradicional de ventanillas por el de vidrios sin marco, tonalizados y templados con apertura del tipo "guillotina", reformaron el parabrisas, con vidrios levadizos, tonalizados y sin marco.


También cambiaron totalmente el interior con nuevos revestimientos, pero aún continúa con las clásicas bancadas de madera.


Exteriormente colocaron el arco radar de acero inoxidable en lugar de la clásica cruceta de madera, cambiaron la chimenea y pintaron la toldilla de color verde, candeleros, bordas y castilletes barnizados, fondo rojo con línea de flotación blanca.


Volvió al agua en el año 2015 y estuvo varios meses amarrada sin uso en el Puerto de Frutos.


Navegó haciendo reemplazos de recorrido escolar un tiempo, turismo y paseos por la zona.


Después de un tiempo consiguió trabajo en una escuela "de arriba" y dejó las aguas de Tigre por el tiempo del ciclo lectivo.


En diciembre del 2018 se volvió a sacar en seco y se restauró totalmente. Volvió al agua en el verano del 2019, realizó paseos alquilada por las distintas empresas de turismo y recorrido de la escuela de La Botija, cuando se inició el ciclo lectivo.


Agradecimientos totales a José "Pepe" Carrara y a José Viani por los datos aportados para esta historia .

 

TRABAJO DE INVESTIGACION: Fernando G. VIGNA

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