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Nombre
Año de fabricación
Nombre de la empresa

Catalina Ramaro (ex Alberto Galofre)

Nombre de la empresa: Interisleña

Año de fabricación: 1950

Hacia 1948, la empresa Galofré,Gilardoni & Cía, de San Fernando, estaba en plena expansión, renovación de lanchas y recorridos (hacía muy poco que habían comprado la carrera Campana/Paranacito/Campana) y necesitaban nuevas embarcaciones para cubrir horarios y recorridos.


Es así que Pedro Galofré encarga un casco de madera de generosas dimensiones al astillero Parodi al que bautizarían P.Galofré II.


Durante la construcción del mismo, Alberto, un hijo de Pedro, iba navegando por el Paraná Guazú en la popa de una de sus lanchas, cuando por accidente cae al agua y golpea su cabeza en el casco de la embarcación. Cuando la lancha pega la vuelta y regresa al lugar el cuerpo se hunde en el agua, desapareciendo.


Al finalizar la construcción del casco en el astillero Parodi, la familia decide como homenaje al hijo fallecido, ponerle su nombre a esta nueva lancha de pasajeros, Alberto Galofré.


Es así que finalmente se botó el 10 de mayo de 1950, como Alberto Galofré, el casco de un diseño más que agradable, hermoso, se pinta con los colores de la empresa, toldilla amarillo/ocre, candeleros barnizados, así como los castilletes y bordas, el casco blanco, el fondo verde y la línea de flotación roja.


Con una eslora de 18,20 mts, 3,90 mts de manga y 1,31mts de puntal, se equipó con un motor GM GRAY 6/71 y caja mecánica. El interior , clásico con bancadas laterales, almohadones salvavidas y bancos de maderas barnizadas en el centro, de forma longitudinal.


La pusieron al servicio entre San Fernando y Paranacito y navegó allí por varios años.


En 1967 la empresa que contaba ya con 9 embarcaciones más dos barcos de carga, deciden mejorar el rendimiento y comodidad de la lancha así que deciden sacarla en su astillero, Storni, para realizar dichas modificaciones.


Pasa varios meses allí, en donde se le cambiaron las clásicas ventanillas levadizas por unas corredizas con marco de aluminio (toda una novedad para la época) se le colocaron butacas individuales, bien mullidas y con tapizados de cuerina en el interior,con pasillo al medio, cortinas,(todo en la gama del marrón y amarillo) tapizados en tela vinílica en los interiores, se construyó un bar en proa (sector timonera) , dos baños y se la equipó con los recientes GM GRAY V12, gasolero.


También le colocaron un silenciador en el escape (nueva chimenea) creado por Storni.


Con los años es reemplazado por un escape con salida en popa, refrigerado por agua.


Quedó un yate de lujo para pasajeros, una de las mejores, más modernas y veloces de la época.


En los años ´70 cambia el esquema de colores, quedando la toldilla pintada de ocre, candeleros y bordas amarillas, castilletes barnizados, casco blanco fondo rojo y línea de flotación azul.


Ya a final de los años ´70, la empresa comienza a achicarse (producto de la construcción de puentes y caminos) y decide vender alguna de sus lanchas, así que le vende este casco a la empresa Cacciola.


La lancha estaba en tan buenas condiciones que la empresa sólo le pinta la toldilla de color blanco y le cambia el nombre por el de Expreso Cacciola y con el tiempo adquiere el apodo de "El expresito".


Cacciola la puso al servicio de su flota, un poco antes de 1980, en la carrera entre Tigre y Carmelo.


Con el correr de los años le colocan una caja hidráulica de marchas y pasados los años ´90 le cambian el GM Gray V12 por un potente motor Scania de 252 KW de fuerza.


En la chimenea, ya sin uso por llevar el escape en popa, se coloca el tragavientos del motor y el filtro del turbo.


Cuando hacia 1990 se le hace una reparación profunda adopta el clásico esquema de colores de la empresa: todo blanco, casatilletes barnizados, fondo azul traful y línea de flotación azul oscuro; en el interior se renuevan los asientos y tapizados (en tonos de grises y azules) manteniendo las formas y distribuciones.


Sigue navegando en la empresa que tuvo sus altibajos en pasaje y en economía, cambio de socios y demás vaivenes y a fines del 2012 deciden venderla y pasa a formar parte de la flota de Interisleña, ya con otros colores... El fondo estaba pintado de color negro, la línea de flotación celeste los candeleros negros...


La lancha cambia entonces de bandera y carrera, manteniendo la fisonomía y colores con los que llegó.


La navegan en recorrido de escuela durante la semana y los fines de semana, feriados y vacaciones de refuerzo de alguno de los recorridos que Interisleña realiza.


Hacia finales del 2015, la empresa decide cambiarle el nombre a alguna de sus lanchas y esta no fue la excepción.


Se la rebautiza entonces como Catalina Ramaro, aunque todos la recuerden como "El Expresito"...


A comienzos del 2016 deciden sacarla en seco para repararla totalmente ya que hacía años que no se le realizaba una restauración profunda.


Se hace a nuevo, respetando formas y diseños y como novedad y sorpresa cuando vuelva a navegar lucirá el clásico esquema de pintura de Interisleña: toldilla amarilla/ocre, candeleros casco, castilletes y bordas BARNIZADAS...si! Barnizadas!!!!! Y el fondo rojo con la línea de flotación blanca.


También el interior será totalmente renovado.


Ansiosos de verla regresar y poder observar lo bien que navegara con estos nuevos colores, la esperamos acá, en la fluvial de Tigre.

 

TRABAJO DE INVESTIGACION: Fernando G. VIGNA

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